El chocolate, digámoslo de una vez, es esa promesa de placer que nos convoca desde el deseo.
Porque el chocolate no es tanto su sustancia –cacao, azúcar y otras cosas- como su promesa. El chocolate es chocolate por el deseo que lo antecede.
Pocas personas son indiferentes ante el chocolate, porque el chocolate seduce, estimula, mueve y conmueve. Y porque, como diría Lope de Acostumbrados a comer, alimentarnos, ingerir; el chocolate nos impone su propio ritmo, nos lleva hacia el territorio de su propio tiempo, donde el placer se desliza sinuoso y sensual… como chocolate caliente.
Nos lanzamos al chocolate como a un Amor. Y en cuestiones del amor, ya lo sabemos, hay de todo…y para todos. Hay amores sutiles, amores desenfrenados, amores prohibidos que se disfrutan con culpa y en silencio; amores que nos demandan a diario y amores reservados solo para el fin de semana. Amores dulces y sencillos como un bombón de dulce de leche, agridulces como cascarita de naranja con chocolate, y amores sofisticados como chocolate con pimienta y jengibre. Amores intensos y suaves, fríos y calientes, amores sólidos y amores líquidos.
Es por eso que Expo Choco es - como el amor, como el chocolate- un evento convocante, un evento esperado, soñado y deseado. Un evento al que nadie – como a un buen amor, como a un buen chocolate- querrá faltar.
Ya lo sabes. Expo Choco…late!
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